viernes, 14 de junio de 2019

¿”Terrorismo jurídico” en la sui generis democracia española?

Por Beniezu
   ¿Cual sería la  antítesis de un mundo donde el  terrorismo domine todos los ámbitos de la sociedad, y esta lacra fuese la máxima preocupación de sus ciudadanos ? Y no me refiero al concepto de terrorismo entendiendo a este no solo en sus formas de violencia armada asesina e irracional, pues  hay otras formas de terrorismo sutiles  y encubiertas, donde los poderes del Estado, el mediático sobre todo, se ufanan en hacerlo inexistente  y es el miedo a la represión del Estado. De este terrorismo nos hablara  Germán Gorraiz.                  
     ¿Como seria ese estado ideal donde sus ciudadanos podrían vivir  en armonía y paz, acaso el Estado español tiene capacidad y voluntad para generar esa tranquilidad a la población?  A los poderes del Estado español se les llena la boca de prepotencia cuando se refieren a una presunta  cruzada en su “lucha contra el terrorismo” , con la inefable ayuda , claro está, de sus poderes mediáticos , que aunque no conste oficialmente como ministerio, ( tal y como lo hacía Franco con su Ministerio de Información y Turismo) el poder mediático es su arma más efectiva en la tarea de “concienciar”  a la población donde está la “ verdad”, el “bien” y el “mal” .Y este dato lo entenderán mejor aquellos que identifican al Estado burgués con el capital, con las poderosas oligarquías, dueñas también de los más poderosos medios de comunicación, y sus agencias de noticias.  Ellos marcan la verdad y la mentira, para legitimar al estado y oculta sus atropellos , porque saben que sus intereses están íntimamente ligados. Y así  crean  las matrices de opinión que debe tener la población, para poder manipularla. 
    
        Y así  este Estado creado por los herederos del dictador Franco, con sus poderosos recursos mediáticos y una caterva de políticos  oportunistas sin escrúpulos en servir a los intereses del capital  comandados por los poderes  neo franquistas, se han hartado de legitimar este Régimen como democrático. Alabando  legitimando y blanqueando todos sus desmanes. Y así nos han impuesto  cuarenta años de farsa democrática. Y es de destacar al más dañino e impresentable de todos ellos, Felipe González, un autentico referente de la maldad antidemocrática personificada, un agente de la CIA para entregar a los USA el territorio Hispano a los militares de la OTAN, y que parece que aun esta en nomina dado su afán por inmiscuirse en los planes que la CIA tiene con Venezuela para destruir la Revolución Chavista.

   En este artículo de Germán Gorraiz cuando nos habla de distopia se refiere a un terrorismo diferente, donde es el miedo el arma que genera puro y duro terror a la represión del Estado. Se está refiriendo a la  Ley antiterrorista , vigente sin ETA, se refiere a la “Ley Mordaza” y la ultima y reciente brutalidad de los heredera judiciales del TOP franquista, la Audiencia Nacional´, por “delitos de terrorismo” tras un altercado con dos miembros de la Guardia Civil y sus parejas que derivó en un parte médico de “lesiones menores” y que en su día fue calificado por juristas y Jefes de la Guardia Civil como “delitos de odio” y donde se les está pidiendo  la desorbitante petición de de 52 años de condena por una trifulca de bar 


Tal para qual, todos conchavados

Por Germán Gorraiz López
 ¿”Terrorismo jurídico” en la sui generis democracia española?
      El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término eutopía o utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal. Así, distopía sería “una utopía
negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”.
        Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas antidemocráticos, donde la élite gobernante se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual e incluso, en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado, a eliminar el principio de inviolabilidad (hábeas corpus) de las personas.
        Todo ello serían síntomas de una peligrosa deriva totalitaria del sistema democrático que tendría como paradigma el llamado “affaire Alsasua”, en el que siete jóvenes de la localidad navarra de Alsasua podrían ser condenados a penas estratosféricas de 52 años de prisión al ser acusados de “delitos de terrorismo” tras un altercado con dos miembros de la Guardia Civil y sus parejas que derivó en un parte médico de “lesiones menores” y que en su día fue calificado por juristas y Jefes de la Guardia Civil como “delitos de odio”.
            *¿”Terrorismo jurídico” en la sui generis democracia española?*
        Para entender la actual situación distópica, se antoja necesario repasar la silente deriva involucionista de la actual democracia española. Un hito fundamental en la espiral involucionista del régimen del 78 sería la
implantación por el Gobierno socialista de Felipe González de la Ley Antiterrorista de 1.985, definida por José Manuel Bandrés en su artículo “La Ley antiterrorista: un estado de excepción encubierto”, publicado en el
diario “El País”, como “la aplicación de facto del estado de excepción encubierto”. Dicha Ley Anti-terrorista (todavía vigente a pesar de la ausencia de actividad por parte de ETA), sería un anacronismo propio de la
dictadura franquista, un limbo jurídico que habría convertido los sótanos de cuartelillos y comisarías en escenarios distópicos de naturaleza real (no ficticia) y en Guantánamo virtuales refractarios al control de jueces,
fiscales y abogados y que facilitarían la labor de los Cuerpos de Seguridad del Estado para obtener evidencias delictivas mediante prácticas inadecuadas (léase tortura), prácticas confirmadas por las declaraciones de
Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil con Felipe González.
         La deriva regresiva tendría su continuación con la Ley Orgánica 7/2000 del Gobierno Aznar que incluyó como novedad la aparición del llamado “delito de exaltación del terrorismo” y prosiguió su escalada con la firma por Aznar y Zapatero del llamado “Pacto por la Justicia y las Libertades” de 2003 que instauraba de facto “la cadena perpetua estratosférica” al elevar la pena máxima de cárcel hasta cuarenta años, superando la “crueldad del régimen de Franco “ que contemplaba los 30 años de cárcel como pena máxima). En el paroxismo de la involución, hemos asistido a la reciente modificación del Código Penal para constreñir hasta su nimiedad los derechos de expresión (Ley Mordaza) y a la ultimísima firma entre Rajoy y Sánchez del llamado
“pacto antiyihadista” que bajo la falacia de combatir el terrorismo yihadista “convierte en delitos terroristas infracciones menores o conductas lícitas y supone un ataque a la línea de flotación del sistema
constitucional” en palabras de Manuel Cancio Meliá (artículo 573.1).
        El objetivo último sería criminalizar a grupos y entidades díscolos y refractarios al mensaje del establishment dominante del Estado español, elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal” y cuyo penúltimo episodio sería el “affaire Alsasua” que según dictamen del Tribunal Supremo “ tendría encaje en el artículo 573.1 del Código Penal” y en consecuencia será juzgado por la Audiencia Nacional como “hechos constitutivos de un delito de terrorismo” con penas estratosféricas de 52 años para cada uno de los 7 encausados. Ello supondrá un ejercicio de
“terrorismo jurídico” por parte del Estado español que generará una inmediata reacción de repulsa popular en todo el Estado española así como institucional (Gobierno Vasco, Gobierno de Navarra y cargos autonómicos de
Podemos) y que terminará necesariamente en el Tribunal Europeo de Estrasburgo.
           *La espiral del silencio de la mass media del establishment español*
          La mencionada deriva totalitaria del Estado español estaría amparado por la “espiral del silencio” de los medios de comunicación de masas del establishment (PRISA, Vocento, Grupo Planeta, Grupo Godó, Grupo Zeta,
Editorial Prensa Ibérica, Unidad Editorial, TVE y Mediaset España)
, teoría formulada por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social” (1977). Dicha
teoría simbolizaría “la fórmula de solapamiento cognitivo que instaura la censura a través de una deliberada y sofocante acumulación de mensajes de un solo signo”, *(todo el entorno abertzale es ETA), *con lo que se
produciría un proceso en espiral o bucle de retroalimentación positiva. Sin embargo,la teórica política judío-alemana Hannah Arendt en su libro “Eichmann en Jerusalén”, subtitulado “Un informe sobre la banalidad del
mal”, nos ayudó a comprender las razones de la renuncia del individuo a su capacidad crítica (libertad) al tiempo que nos alerta de la necesidad de estar siempre vigilante ante la previsible repetición de la “banalización
de la maldad” por parte de los gobernantes de cualquier sistema político, incluida la sui-genéris democracia española, pues según Maximiliano Korstanje “el miedo y no la banalidad del mal, hace que el hombre renuncie
a su voluntad crítica pero es importante no perder de vista que en ese acto el sujeto sigue siendo éticamente responsable de su renuncia”.

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